Calor, EPI y estrés térmico: cómo proteger a los profesionales sanitarios durante los meses más calurosos
Con la llegada del verano, el bienestar de los profesionales sanitarios se convierte en una cuestión cada vez más importante para hospitales, residencias, consultas médicas, servicios de urgencias y servicios de atención domiciliaria.
El aumento de las temperaturas puede, de hecho, afectar considerablemente a las condiciones de trabajo, especialmente cuando las actividades requieren un uso prolongado de equipos de protección individual.
La literatura científica más reciente señala que la combinación de calor y EPI puede favorecer la aparición de estrés térmico, aumentando el cansancio físico y el malestar percibido, y reduciendo el rendimiento operativo.
Para los centros sanitarios, esto supone tener que adoptar estrategias organizativas capaces de proteger al personal sin afectar a los niveles de seguridad e higiene.
Calor, EPI y estrés térmico: cómo proteger a los profesionales sanitarios durante los meses más calurosos
Con la llegada del verano, el bienestar de los profesionales sanitarios se convierte en una cuestión cada vez más importante para hospitales, residencias, consultas médicas, servicios de urgencias y servicios de atención domiciliaria.
El aumento de las temperaturas puede, de hecho, afectar considerablemente a las condiciones de trabajo, especialmente cuando las actividades requieren un uso prolongado de equipos de protección individual.
La literatura científica más reciente señala que la combinación de calor y EPI puede favorecer la aparición de estrés térmico, aumentando el cansancio físico y el malestar percibido, y reduciendo el rendimiento operativo.
Para los centros sanitarios, esto supone tener que adoptar estrategias organizativas capaces de proteger al personal sin afectar a los niveles de seguridad e higiene.
Estrés térmico en los profesionales sanitarios: un riesgo que no debe subestimarse
El estrés térmico es una situación que se produce cuando el organismo tiene dificultades para disipar el calor generado durante la actividad laboral o absorbido del entorno.
En los entornos sanitarios, este fenómeno puede verse acentuado por el uso continuado de los EPI, que constituyen una barrera fundamental contra el riesgo biológico, pero que, al mismo tiempo, limitan la disipación del calor corporal.
Según diversos estudios realizados con profesionales sanitarios que desempeñan tareas asistenciales, la exposición a temperaturas elevadas asociada al uso de EPI provoca un aumento de la temperatura corporal y cutánea, de la frecuencia cardíaca y de la sensación de malestar térmico.
Los efectos son aún más evidentes durante los meses de verano y en los centros que carecen de sistemas adecuados de climatización. (Fuente: Springer Nature – «Effects of Heat and PPE on Healthcare Workers»).
Calor y equipos de protección: sus efectos sobre las actividades cotidianas
El uso de los EPI sigue siendo imprescindible para garantizar la seguridad de los profesionales y los pacientes.
Sin embargo, cuando se prolonga durante muchas horas en ambientes calurosos, puede afectar a la comodidad y la eficiencia laboral.
Los principales problemas señalados por la investigación científica incluyen:
- un mayor cansancio físico;
- un aumento de la sudoración y la deshidratación;
- una menor comodidad durante las actividades asistenciales;
- un aumento de la percepción del esfuerzo;
- una posible disminución de la concentración durante las actividades prolongadas.
Los análisis experimentales también muestran que la combinación de temperaturas elevadas y EPI genera niveles de malestar superiores a los provocados únicamente por la exposición al calor o por el uso de los equipos de protección. (Fuente: ScienceDirect).
Organización y prevención: estrategias para proteger el bienestar de los profesionales
Abordar el problema del estrés térmico significa intervenir no solo sobre las condiciones ambientales, sino también sobre la organización del trabajo.
Durante los periodos más calurosos, los centros sanitarios pueden contribuir a reducir el riesgo adoptando algunas buenas prácticas:
- planificar pausas periódicas durante las actividades más exigentes;
- garantizar una hidratación adecuada del personal;
- controlar las condiciones microclimáticas de los entornos de trabajo;
- organizar los turnos limitando la exposición continuada a las temperaturas más elevadas;
- utilizar materiales desechables prácticos y fáciles de sustituir para agilizar los procedimientos operativos.
Las investigaciones más recientes destacan que una gestión eficaz del entorno de trabajo constituye una de las herramientas más importantes para limitar los efectos del estrés térmico y preservar el bienestar de los profesionales sanitarios. (Fuente: ScienceDirect).
La importancia de un flujo de trabajo eficiente también durante los meses de verano
En entornos caracterizados por una elevada intensidad asistencial, como los servicios de urgencias, las residencias y las unidades hospitalarias, cada fase del trabajo debe organizarse para reducir los tiempos innecesarios y simplificar las actividades cotidianas.
Disponer de dispositivos desechables fiables, listos para utilizar y fáciles de gestionar, contribuye a facilitar el trabajo de los profesionales, limitar las interrupciones y mejorar la eficiencia operativa incluso durante los periodos de mayor presión organizativa.
En un contexto en el que el calor representa un factor de estrés añadido, la optimización de los procesos se convierte en una parte integrante de las estrategias destinadas al bienestar del personal.
Eficiencia operativa y calidad de los suministros para afrontar el verano
El aumento de las temperaturas pone aún más de manifiesto la importancia de disponer de entornos de trabajo organizados, procedimientos eficientes y suministros fiables.
Apoyar a los profesionales sanitarios significa poner a su disposición soluciones que favorezcan la rapidez, la facilidad de uso y la continuidad operativa, contribuyendo a mantener una elevada calidad asistencial incluso durante los meses más calurosos.
Dispotech apoya diariamente a centros sanitarios, distribuidores y profesionales del sector con productos desechables diseñados para responder a las necesidades del trabajo cotidiano, favoreciendo una gestión más eficiente de las actividades y contribuyendo al bienestar de los profesionales.