Calor, EPI y estrés térmico: cómo proteger a los profesionales sanitarios durante los meses más calurosos
Con la llegada del verano, el bienestar de los profesionales sanitarios se convierte en una cuestión cada vez más importante para hospitales, residencias, consultas médicas, servicios de urgencias y servicios de atención domiciliaria.
El aumento de las temperaturas puede, de hecho, afectar considerablemente a las condiciones de trabajo, especialmente cuando las actividades requieren un uso prolongado de equipos de protección individual.
La literatura científica más reciente señala que la combinación de calor y EPI puede favorecer la aparición de estrés térmico, aumentando el cansancio físico y el malestar percibido, y reduciendo el rendimiento operativo.
Para los centros sanitarios, esto supone tener que adoptar estrategias organizativas capaces de proteger al personal sin afectar a los niveles de seguridad e higiene.